Ramon estaba atrapado en una profunda insatisfacción que lo llevó a buscar respuestas en la autoayuda. Influenciado por la ley de la atracción y el libro El secreto de Rhonda Byrne, creyó que demandar al universo con suficiente intensidad podía cumplir sus deseos materiales y personales.
Decidió aislarse en su hogar, creando un espacio zen con velas, incienso y mantras, vestido de blanco y sentado en posición de loto. Formuló sus peticiones con fervor: deseaba dinero, una mujer atractiva y un coche deportivo. Pasó días enteros concentrado, creyendo que esa era la manera de atraer lo que quería.
Sin embargo, el compromiso se volvió obsesión. Ramon ignoró necesidades básicas como alimentarse y descansar, atrapado en su ritual de deseos. Finalmente, tras semanas sin obtener resultados, la falta de cuidado de su salud le llevó a un desenlace fatal, cuando la policía halló su cuerpo en la vivienda tras ser alertada por un fuerte olor.
Este relato advierte sobre los peligros de adoptar de manera literal y extrema ciertas enseñanzas de la autoayuda, que pueden conducir a consecuencias negativas cuando se pierde el equilibrio entre mente, cuerpo y realidad.
