La Unión Europea ha implementado un nuevo requisito que afecta a los dueños de perros y gatos que viajen con sus mascotas por el territorio comunitario. A partir de abril, será obligatorio que estos animales dispongan de un pasaporte europeo individual, un documento diseñado para reforzar la seguridad sanitaria y controlar mejor los desplazamientos dentro de la UE.
Este pasaporte es un elemento clave del Reglamento (UE) 2016/429, actualizado en 2026, que busca homogeneizar los criterios entre países y evitar lagunas legales. La medida abarcará cualquier traslado sin fines comerciales, incluyendo vacaciones, mudanzas y visitas familiares, y pretende frenar el fraude y el tráfico ilegal de animales de compañía.
Para obtener el pasaporte, el responsable de la mascota tendrá que acudir a una clínica veterinaria, donde se verificará que el perro o gato cumple con todos los requisitos obligatorios. Esto incluye la implantación de un microchip electrónico y la inscripción en un registro oficial, facilitando así la trazabilidad y control sanitario en cada viaje.
El pasaporte europeo estándar contiene datos básicos del propietario, como nombre, dirección y contacto, junto con la identificación del animal mediante su microchip. También registra el historial sanitario del perro o gato, con especial atención a la vacuna contra la rabia y otros tratamientos que haya recibido.
Estas modificaciones no solo buscan facilitar el acceso y tránsito de mascotas entre Estados miembros, sino también proteger la salud pública y animal mediante controles más estrictos y transparentes. Así, Bruselas apunta a un sistema de movilidad con mascotas más seguro y regulado, acorde con la creciente tendencia a viajar acompañados por animales de compañía.
