El barrio de Ca n’Oriol volvió a ser el epicentro de la cultura popular y la convivencia con una programación que atrajo a cientos de vecinos durante todo el fin de semana. La transformación artística de la plaza central fue uno de los aspectos más destacados, con un proyecto comunitario que involucro a una cincuentena de personas en la creación de más de dos mil piezas de arte urbano con motivos marinos.
La inauguración contó con una colorida cercavila de gigantes recorriendo las calles y la bienvenida institucional de la alcaldesa, quien agradeció el compromiso de los vecinos en la organización y embellecimiento de la zona. En esta edición también se entregó el Premio Montserrat Rovira a Matías Barbudo, expresidente de la Asociación de Vecinos y promotor de la fiesta hace cuatro décadas, reconocido por su papel en fortalecer la comunidad local.
Las actividades combinaron espectáculos infantiles y exhibiciones de danza con propuestas para adultos como la música en vivo de Operación Disco y sesiones de DJ locales. El sábado destacó por su alto nivel de participación, incluyendo un concurso gastronómico y un almuerzo popular que reunió a más de ciento cincuenta personas en una jornada dedicada a la fraternidad y el encuentro.
La cultura popular fue protagonista con la 15ª Trobada Gegantera, que celebró el vigésimo aniversario de uno de los grandes del barrio y contó con la presencia de gigantes de localidades cercanas, reforzando un sentimiento de tradición y comunidad. La noche se animó con la actuación de Alma & Son, ofreciendo rumba y flamenco, seguida por la música del DJ Manu. Sin embargo, la feria de atracciones fue cancelada horas antes del inicio por riesgos de incendio.
El cierre del domingo estuvo dedicado a los niños con una fiesta de la espuma, juegos infantiles y una disco móvil, concluyendo así un evento que volvió a demostrar la capacidad de Ca n’Oriol para movilizar a su población y mantener viva esta celebración histórica en el calendario local.
