Más de 200 cabezas de ganado de dos explotaciones en Soriguera fueron sacrificadas tras confirmarse un caso de tuberculosis bovina, lo que obligó a efectuar un vaciado sanitario completo según la normativa vigente. La medida provocó un grave impacto económico y emocional en la familia afectada, que perdió en un solo día todo el ganado criado desde hace años.

La pareja responsable de las fincas calificó la situación como una «pérdida importante» y lamentó la rigidez de esta medida sanitaria, que se aplica sin excepción y obliga a sacrificar animales sanos que convivían con el infectado. Los animales sacrificados incluían tanto vacas adultas como terneros de apenas un mes.

Desde primeras horas, numerosos ganaderos de la comarca y de otras regiones del Pirineo se congregaron para acompañar a la familia durante el traslado de los animales hacia el matadero, mostrando así una gran solidaridad ante la difícil jornada. Muchos coincidieron en que, aunque el problema afectó a estas explotaciones, podría extenderse en el futuro a cualquier otra en la zona, generando preocupación en todo el sector.

La protesta continuó al mediodía frente a la oficina comarcal de Agricultura en Sort, donde cerca de un centenar de ganaderos expresaron su rechazo a los vaciados sanitarios obligatorios. En la movilización, un tractor con pancartas de protesta y esquilas colgadas en sus púas encabezó el acto, mientras un manifiesto reclamó la declaración de zona de emergencia sanitaria para las valles del Pirineo y la adopción de medidas urgentes para evitar la propagación de la tuberculosis.

Los manifestantes exigieron que los vaciados sanitarios realizados en Tornafort y Puigforniu sean los últimos de su tipo, y puntualizaron que uno de los focos del problema radica en la falta de control sobre la fauna silvestre y cinegética. Según los ganaderos, la proliferación de jabalíes —considerados susceptibles portadores de la enfermedad— carece de regulación efectiva, lo que dificulta el control de la tuberculosis en las explotaciones ganaderas.

Este brote de tuberculosis bovina refleja la tensión entre las políticas sanitarias actuales y las dificultades reales del sector ganadero en zonas de montaña. La exigencia de los productores incluye buscar alternativas que eviten la pérdida masiva de animales y la paralización de la actividad económica, mientras se garantice la sanidad animal y la prevención de contagios.