Olimpro nació de la necesidad de alinear el gusto por el helado con un estilo de vida saludable. Los hermanos Valladares, inspirados por la pasión de su padre por la heladería, decidieron innovar para crear un producto que puedan disfrutar diariamente sin culpa ni sacrificios nutricionales.
Este helado se distingue por su bajo contenido calórico y alto valor proteico, con aproximadamente entre 100 y 120 calorías por cada 100 gramos y entre 12 y 13 gramos de proteína derivada del suero de leche. Además, incorpora fibra prebiótica y utiliza casi nada de edulcorantes, a diferencia de otras opciones del mercado llenas de azúcares o aditivos artificiales.
El proceso de elaboración es clave para lograr una textura cremosa y un sabor que evoque la experiencia artesanal, sustituyendo la grasa y el azúcar con ingredientes que mantienen la calidad sin afectar la salud. Según los creadores, su fórmula es el secreto que permite disfrutar de un helado plenamente satisfactorio, sin exceso de aire ni ingredientes nocivos.
Si bien el origen de Olimpro está vinculado al entorno fitness —incluso el nombre hace referencia al Olimpo y a la proteína—, el producto ha trascendido ese nicho para atraer a un público más amplio que busca darse un gusto sin remordimientos. La marca ofrece una variedad de sabores que combinan tradicionales y modernos, incluyendo pistacho, chocolate fondant, kinder bueno, vainilla con nueces de macadamia, menta, bombón rocher y nube.
De los 16 sabores disponibles, 13 son libres de gluten y existe además una línea sin lactosa para ampliar su accesibilidad. El precio de las tarrinas de entre 430 y 500 ml se sitúa en un rango medio, lo que contribuye a su popularidad creciente.
Además, Olimpro lanza cada temporada ediciones especiales temáticas como panettone con crema de pistacho en Navidad, roscón de Reyes en enero o helados de cava para San Valentín, que refuerzan su conexión con momentos festivos y de celebración.
La producción se realiza en Sevilla, en las inmediaciones del Parque Natural de Doñana, donde la empresa cuenta con fábrica y logística propias, asegurando control sobre cada etapa y calidad del producto final.
Este proyecto evidencia la posibilidad de combinar placer y salud en un alimento tradicional y muy querido como el helado, ofreciendo una opción atractiva para consumidores conscientes que desean disfrutar sin sacrificar su bienestar.
