Rafael Amargo volvió a escena con la presentación de Alá! Iré, un nuevo espectáculo que combina flamenco tradicional, danza contemporánea y ritmos urbanos, y que se estrenará en el Teatro Calderón a finales de julio. Este regreso sucede después de un periodo turbulento en su vida personal y profesional, marcado por una acusación y un proceso judicial que concluyó en su absolución en 2024.
El artista granadino reconoció que estos años lo transformaron profundamente, tanto en su forma de entender la profesión como en su perspectiva vital. Por primera vez, anunció que está terminando una carrera universitaria en Psicología en la Universidad Internacional de La Rioja, con un rendimiento académico destacado. Aunque no planea ejercer esta disciplina de manera tradicional, se imagina especializándose en salud mental para el ámbito artístico, acompañando a músicos, bailarines y actores en sus dificultades emocionales.
Amargo admitió dudas sobre la acogida de su vuelta, pero confía en que el público valore el arte más allá de las controversias, aunque no oculta que teme la indiferencia tras todo lo vivido. Recalca además que, pese a la experiencia negativa de estos años y la pausa que sufrió su carrera, ha decidido no enfocarse en su sufrimiento ni en el victimismo. Prefiere que su nuevo espectáculo transmita un mensaje de renacimiento y alegría por recuperar su pasión por la danza.
Durante el acto en Madrid, el bailarín también lamentó que, a pesar de su inocencia probada, no ha recibido el apoyo esperado para retomar sus proyectos con normalidad y señaló que muchos quedaron paralizados. Sin embargo, subrayó que esta nueva etapa busca equilibrio y cautela, priorizando el arte y la formación personal por encima de la notoriedad.
