En una de las jornadas más exigentes del Tour de Francia, Tadej Pogacar se impuso con una exhibición en la etapa pirenaica, lanzando un ataque firme en el ascenso al Tourmalet que fue clave para obtener su vigésima tercera victoria en la ronda francesa y la segunda de esta edición. Su ofensiva a 43 kilómetros de meta no sólo le valió la victoria sino también recuperar el maillot amarillo que había perdido días atrás.

La escapada protagonizada por Pogacar se destacó por su longitud y efectividad, con un margen de más de dos minutos y medio sobre el segundo clasificado, Jonas Vingegaard, y una diferencia cercana a los tres minutos con respecto al grupo de favoritos. En ese pelotón también destacaron corredores jóvenes y prometedores como Isaac del Toro, compañero de Pogacar y ahora con el maillot blanco de mejor joven; Remco Evenepoel; Paul Seixas; Juan Ayuso y Florian Lipowitz.

La caída del líder intermedio, Torstein Traeen, en el descenso del Tourmalet fue un punto de inflexión para el liderato. El noruego no pudo mantener el ritmo de los mejores y perdió numerosas posiciones. Tras la etapa, Pogacar explicó que su intención no era inicialmente recuperar el primer puesto, sino romper la carrera desde temprano, algo que el equipo había planificado desde la mañana. Además, lamentó el accidente de Traeen y expresó su deseo de que pueda seguir en competición.

En la clasificación general, Pogacar ahora aventaja a Vingegaard por más de dos minutos y medio, mientras que Del Toro se mantiene como la gran revelación en posición de podio. Evenepoel, Ayuso y Seixas completan los primeros puestos con diferencias que sugieren una pelea intensa por el podio final.