Las Agrupaciones de Voluntarios de Protección Civil (AVPC) en Galicia se consolidan como un pilar esencial para la prevención y respuesta ante emergencias en una región caracterizada por su dispersión geográfica y riesgos naturales como incendios forestales y temporales atlánticos. Sin ser personal remunerado, estos voluntarios asumen responsabilidades claves para garantizar la seguridad de sus comunidades.
Estos colaboradores, provenientes de profesiones diversas como medicina, policía, mecánica o estudiantes, ofrecen su trabajo de forma estrictamente altruista, suspendiendo su vida privada en cualquier momento para atender emergencias activadas por el Centro de Atención a las Emergencias 112 Galicia. Su presencia se extiende a múltiples escenarios: desde controlar el tráfico en accidentes, apoyar en festivales y eventos públicos, hasta participar en rescates y extinción de incendios.
Un aspecto notable es la confusión social en torno a su condición. Muchos vecinos asocian erróneamente el uniforme naranja con personal asalariado de las administraciones locales, debido a la visibilidad y disponibilidad constante de los voluntarios. Esta percepción genera desconcierto entre los miembros de las AVPC, quienes enfatizan que su labor es completamente benéfica y voluntaria, sin contraprestación económica, aunque implica un riesgo físico real y compromiso continuado los 365 días del año.
La naturaleza civil y el arraigo hiperlocal de estas agrupaciones las diferencia de otros cuerpos profesionales como bomberos o policías. Además, su estructura operativa es flexible para adaptarse a distintas situaciones y necesidades del territorio, conformando una red humana que fortalece la gestión integral de calamidades.
Este compromiso social de las AVPC fortalece la cohesión y la capacidad de respuesta en el ámbito local, aportando un soporte indispensable para los cuerpos de seguridad y emergencias, y contribuyendo a la protección del medio ambiente y la población sin recibir remuneración alguna.
