La ceremonia de toma de posesión de Alfonso Fernández Mañueco como presidente para su tercer mandato en Castilla y León reveló tensiones políticas y ausencias relevantes. Mientras el presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, estuvo presente para arropar a Mañueco, ni el Gobierno central ni el PSOE regional enviaron ministros para representarles en el acto.
Este desplante del Ejecutivo de Pedro Sánchez, que no envió a ningún ministro pese a la invitación cursada al titular de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, contrasta con la convocatoria que sí atrajo a más de 300 invitados, entre ellos presidentes autonómicos como Alfonso Rueda, María José Sáenz de Buruaga, Jorge Azcón y María Guardiola, además del ex presidente Mariano Rajoy.
Más allá del ámbito institucional, la ausencia de apoyo del PSOE regional fue notable. Carlos Martínez, secretario general del partido en Castilla y León, criticó duramente a Mañueco por jurar el cargo sobre la Constitución y el Estatuto de Autonomía mientras mantenía un pacto con VOX, partido opuesto a esos mismos principios. Sin embargo, estas críticas se vieron reforzadas por la falta de unidad interna, dado que Adrián Barbón, líder socialista de Asturias, se mostró cercano a Mañueco en el acto, aplaudiendo y felicitando al presidente autonómico.
Esta situación deja en evidencia la fractura dentro del PSOE en Castilla y León, donde la mayoría de los procuradores permanecieron en silencio y sin aplaudir tras el discurso de Mañueco, en contraste con la actitud cercana de Barbón. Asimismo, del ámbito socialista solo acudió el alcalde de León, José Antonio Díez, ya que otros regidores socialistas de capitales provinciales como Palencia y Soria no asistieron.
En representación del Gobierno central sí estuvo presente el delegado del Gobierno en la comunidad, Nicanor Sen, junto al secretario general de Cooperación Territorial, Agustín Torres, quien sustituyó al ministro invitado. Esta mínima presencia política profundiza la percepción de distanciamiento y desinterés respecto a Castilla y León por parte del Ejecutivo de Pedro Sánchez.
