El editorial de Ana Rosa Quintana arrancó con una crítica directa a la investigación judicial sobre Begoña Gómez, denunciando que las medidas adoptadas por el juez Peinado son desproporcionadas. Entre estas se encuentran la retirada del pasaporte y la obligación de comparecer quincenalmente, sanciones que, en su opinión, nublan un escenario más amplio que involucra múltiples presuntos delitos como corrupción entre particulares, tráfico de influencias, malversación y apropiación indebida.

Quintana destacó que, aunque el auto del juez apunta posibles riesgos de fuga relacionados con los agentes que escoltan a Begoña Gómez, el Gobierno respondió defendiendo a esos mismos policías, pese a que previamente había cuestionado y atacado a unidades como la UCO y purgado mandos por investigaciones incómodas. Este doble discurso, dijo, ha dejado a la Policía «a los pies de los caballos».

La presentadora también denunció la reacción del Ejecutivo como igualmente desproporcionada. Señaló que la defensa oficial llegó hasta el punto de cuestionar al juez a través del Consejo General del Poder Judicial y criticó que desde Moncloa se organice un apoyo casi competitivo para proteger a la esposa del presidente, con campañas en redes sociales como el hashtag “Yo con Begoña”.

A juicio de Ana Rosa, esta polémica no es solo un conflicto judicial sino un reflejo de tensiones políticas, ya que atribuye a ciertos sectores la instrumentalización del Poder Judicial y la utilización de expresiones como «la mafia» para desacreditar a jueces e instituciones. Al mismo tiempo aseguró que el mecanismo judicial sigue funcionando con la Audiencia Provincial para evaluar los recursos pertinentes contra el magistrado.

En resumen, la presentadora definió esta situación como una confrontación entre un juez que tomó «medidas excesivas» y un Gobierno que responde con un defensa «desmesurada», en un contexto marcado por luchas de poder y estrategias mediáticas donde la prioridad se ha perdido de vista.