El Ayuntamiento de Arona se opuso formalmente a la ampliación del puerto de Los Cristianos mediante la construcción de un pantalán en el Muelle Viejo. La alcaldesa, Fátima Lemes, expresó su rechazo a cualquier extensión, tanto en tierra como en mar, argumentando que el proyecto deterioraría la movilidad, la imagen visual de la bahía y la dinámica socioeconómica de la zona.
La propuesta, anunciada por la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, contempla habilitar una plataforma de 1.100 metros cuadrados sobre la lámina de agua para embarcaciones de excursiones y para el servicio de Salvamento Marítimo. Sin embargo, el Ayuntamiento comenzó a recopilar informes y trabaja en alegaciones centradas en el impacto urbano y social que generaría esta infraestructura, subrayando que el municipio ya no soporta más tráfico ni actividades relacionadas con el puerto.
Fátima Lemes mantuvo un diálogo con el presidente de la Autoridad Portuaria, Pedro Suárez, quien explicó que la ampliación responde a la necesidad de disponer de espacio para Salvamento Marítimo y transporte turístico. A pesar de esta justificación, la alcaldesa señaló que el daño para Los Cristianos es evidente y que la medida no toma en cuenta las consecuencias negativas para la comunidad.
El rechazo trasciende lo estrictamente urbanístico para involucrar aspectos ambientales. Lemes relacionó la presión portuaria con la degradación del litoral de Arona, sugiriendo que podría estar vinculada a la pérdida reciente de la bandera azul en una de sus playas, aunque aclaró que las alegaciones municipales evitarán evaluar la calidad del agua y se centrarán en efectos territoriales y sociales.
La oposición a la ampliación también cuenta con el respaldo de la Plataforma en Contra de la Ampliación del Puerto de Los Cristianos, conocida como los gorras rojas. Esta organización ha aumentado su rechazo al proyecto al denunciar falta de participación tanto del Ayuntamiento como de la comunidad durante la redacción del plan de remodelación por parte de la autoridad portuaria.
Vecinos y representantes municipales critican que las actuaciones responden únicamente a intereses económicos y portuarios, sin considerar el modelo turístico y residencial del área. Además, manifestaron inquietudes por otras iniciativas urbanísticas en la zona, como el macroaparcamiento planificado en la explanada del puerto y la transformación proyectada de la avenida de La Habana en una vía de alta capacidad, que podrían afectar aún más la calidad de vida local.
