Google implementó un nuevo modelo de consumo para su servicio Gemini dentro del plan AI Pro, que ha generado descontento entre los usuarios que pagaban por la suscripción. Ahora, cada usuario dispone de 1.000 créditos mensuales para utilizar el sistema, los cuales deben administrar durante todo el mes, lo que obliga a un control muy estricto del uso para no quedarse sin acceso.
Este cambio implica que el coste de cada interacción con Gemini varía según la complejidad de la tarea. Las consultas simples de texto consumen pocos créditos, mientras que las solicitudes que requieren procesamiento intensivo, como análisis de vídeos largos o ejecución de código, agotan los puntos más rápido. De esta forma, no existe un coste fijo por cada petición, sino que depende del esfuerzo computacional que demande cada uso.
Esta nueva dinámica ha perjudicado la experiencia para quienes buscaban aprovechar las funciones avanzadas incluidas en la suscripción premium, pues ahora enfrentan problemas como la ansiedad de quedarse sin créditos y la falta de transparencia sobre el consumo real de cada acción. Al no poder prever cuántos créditos utiliza cada solicitud, los usuarios sienten que la suscripción ha perdido valor y se acerca a las limitaciones de la versión gratuita.
Además, la aplicación no muestra un seguimiento claro ni en tiempo real del saldo de créditos restantes, dificultando aún más la gestión y planificación del uso. Quienes pagaban 21,99 euros al mes reportan que ahora consideran la opción de cambiar a otro servicio de inteligencia artificial, ya que la restricción y complejidad del nuevo sistema no justifican el costo.
