La histórica devoción de Ciudad Real hacia la Virgen del Prado se renovó con una misa solemne en la Catedral Basílica, donde el Ayuntamiento reafirmó su compromiso con esta tradición. El acto centralizó la petición de protección y paz para la ciudad y sus habitantes, evocando valores de solidaridad y caridad.
La ceremonia fue presidida por el obispo de la Diócesis de Ciudad Real, Abilio Martínez, quien durante la homilía enfatizó la importancia de pedir a la patrona local por la paz en los corazones, las familias y el mundo en general. Insistió en la urgencia de superar la indiferencia hacia los más necesitados y promover una verdadera “civilización del amor”.
Junto al alcalde Francisco Cañizares, participaron también miembros de la corporación municipal, la Junta Directiva de la Hermandad de la Virgen del Prado, representantes de distintas hermandades, así como figuras emblemáticas de la ciudad como Pandorgo, Dulcinea y sus damas. Este conjunto refleja la integración de la tradición en la vida social y cultural de Ciudad Real.
En su discurso, el obispo resaltó que la Virgen del Prado no solo es símbolo de fe, sino también guía para la acción solidaria. Recordó que amarla implica apoyar a quienes enfrentan dificultades, y pidió su protección para la comunidad local, las instituciones y las familias. Este ritual supone un momento simbólico que reforzó la identidad y unidad en la población ciudadrealeña.
