La evacuación de los pasajeros del MV Hondius en el puerto de Granadilla desató una fuerte controversia política entre el Gobierno de Canarias y el Ejecutivo central. El presidente canario, Fernando Clavijo, acusó al Gobierno estatal de ocultar información sobre un pasajero con resultado positivo a un virus, lo que generó un choque sin precedentes en la legislatura local.

Clavijo aseguró que el líder del Ejecutivo regional, Ángel Víctor Torres, ocultó datos fundamentales sobre el caso, lo que calificó como una deslealtad grave hacia Canarias. Recordó también la trayectoria de Torres como representante y expresidente de la comunidad autónoma, y defendió que esta acción dañó la dignidad del pueblo canario.

Por su parte, Torres calificó las acusaciones de Clavijo como una teoría conspirativa y explicó que el supuesto positivo correspondía a un pasajero estadounidense en Cabo Verde, cuyo primer test dio un resultado no concluyente, pero el segundo fue negativo. Además, negó la falta de comunicación con el Gobierno canario, asegurando que se realizaron múltiples llamadas y reuniones simultáneas durante la crisis para coordinar las acciones.

El ministro insistió en que Clavijo debería reconocer el error de sus acusaciones y pedir disculpas a los canarios, acusándolo de adoptar una postura defensiva y de atacar personalmente cuando se siente acorralado. Esta disputa pública se produjo en medio de un ambiente tenso antes de una sesión parlamentaria, en la que Clavijo debía explicar la gestión del operativo.

En la sesión parlamentaria, Clavijo calificó el día como “triste para Canarias y para la democracia” debido a la ruptura de la lealtad institucional que debe existir entre gobiernos. Reiteró que, aunque no estuvo de acuerdo con la decisión de que el crucero arribara a las costas canarias, la administración regional asumió su responsabilidad para colaborar en la emergencia sanitaria.