Dos señales de tráfico circulares con fondo blanco y borde rojo, que indican prohibiciones en España, son confundidas habitualmente por conductores, lo que puede acarrear multas de hasta 200 euros. Aunque sus diseños son muy parecidos, transmiten órdenes opuestas que requieren acciones diferentes al volante.
La primera señal lleva en su centro una barra horizontal negra; es conocida como R-200 y obliga a detener completamente el vehículo antes de continuar. Se utiliza en puntos donde es necesario controlar el acceso vehicular, como peajes, aduanas y puestos de control. No basta con reducir la velocidad o disminuir la marcha: la parada debe ser total hasta recibir autorización para seguir.
En cambio, la otra señal, la R-100, parece visualmente vacía porque no presenta ningún símbolo en su interior, lo que puede llevar a que pase desapercibida. Sin embargo, significa una prohibición absoluta de circulación para todo tipo de vehículos, salvo excepciones explícitas. Esto impide continuar más allá del punto donde está ubicada, siendo una regla de acceso muy restrictiva.
Ambas señales forman parte del grupo de señalización de reglamentación, que establece obligaciones y limitaciones obligatorias para todos los conductores sin ofrecer recomendaciones. Por eso, cuando aparecen, el conductor debe modificar su comportamiento según lo indicado y respetar la norma desde que la señal entra en su campo visual.
El riesgo no es solo la confusión que sufren incluso conductores experimentados, sino que obviar o malinterpretar estas señales puede resultar en una sanción económica de 200 euros, dada su relación directa con la regulación de circulación y control vehicular.
