Quedan pocos días para que finalice el plazo para presentar la declaración de la renta 2025, y muchos contribuyentes corren el riesgo de pagar más impuestos por errores frecuentes que se pueden evitar con una revisión cuidadosa. El principal fallo es aceptar el borrador sin verificarlo, pues la Agencia Tributaria solo recopila información básica de terceros y no considera cambios personales relevantes durante el año.
Por ejemplo, modificaciones como un divorcio, el nacimiento de un hijo o un traslado de residencia pueden afectar el cálculo del IRPF, pero si no se actualizan manualmente, el contribuyente puede estar tributando como si nada hubiera cambiado. Esto puede generar un pago excesivo que podría disminuirse con solo dedicar unos minutos a revisar los datos personales y familiares en el borrador.
Otro error muy habitual es no aplicar las deducciones autonómicas. A diferencia de las estatales, estas no se incorporan automáticamente y requieren que el contribuyente seleccione las casillas correspondientes según su comunidad autónoma. Existen ayudas específicas como la deducción por alquiler para menores de 32 años en Cataluña, o por gastos de suministros para mayores de 65 años en Madrid, entre otras, que a menudo quedan sin reclamar.
Además, los autónomos deben prestar especial atención a conservar todos los justificantes y facturas relacionados con gastos deducibles, ya que Hacienda puede solicitarlos hasta cuatro años después. La falta de documentación adecuada puede conllevar la pérdida de deducciones y multas. Es crucial guardar comprobantes de gastos como material de trabajo, servicios profesionales o alquileres vinculados a la actividad.
En definitiva, antes de confirmar la declaración, se recomienda comprobar:
- Que los datos personales estén actualizados, incluyendo estado civil y cargas familiares.
- Que todas las deducciones autonómicas aplicables se hayan marcado correctamente.
- Que se disponga de toda la documentación que respalde gastos deducibles, especialmente para autónomos.
- Que no se hayan omitido detalles relevantes, como el nacimiento de un hijo durante el ejercicio.
Dedicar tiempo a estas revisiones puede significar ahorros importantes y evitar sanciones posteriores por discrepancias con Hacienda.
