El acceso irregular a servicios básicos como agua y electricidad influye decisivamente en el valor de los inmuebles en Venezuela. Según la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, las propiedades en residenciales que garantizan estos servicios presentan un incremento de precio que va desde un 3% hasta un 17%, reflejando una nueva lógica de compra en el mercado.

Este fenómeno no se limita a una ciudad, sino que es una tendencia nacional. Los potenciales compradores buscan residencias que cuenten con plantas eléctricas o pozos de agua, dada la insuficiencia y precariedad del suministro público. Esta exigencia convierte la disponibilidad y calidad de los servicios en un factor tan determinante como la ubicación o el tamaño del inmueble.

En estados como Falcón, la situación se vuelve crítica. El suministro de agua potable en ciudades como Punto Fijo apenas llega una vez al mes, obligando a las familias a instalar sistemas propios de almacenamiento. Esta realidad no frena las transacciones inmobiliarias, pero sí genera una diferencia de precio considerable entre sectores que logran reducir esta insuficiencia de forma privada y aquellos que no.

Adicionalmente, el mercado inmobiliario local muestra un crecimiento en la venta de apartamentos y casas, que en Falcón se traduce en aumentos del 35% y 31% respectivamente. Este dinamismo se ve impulsado también por incentivos fiscales en zonas turísticas, donde la demanda de galpones, bodegas y comercios crece por una reactivación económica que antes no existía.

Un aspecto destacable es la reactivación de inmuebles en obra gris que estaban paralizados. Propietarios ofrecen financiamiento con iniciales entre 20% y 35%, atrayendo especialmente a venezolanos en el exterior interesados en invertir en propiedades turísticas. Estas adquisiciones buscan generar ingresos por alquiler y servir como base para un posible retorno al país en el mediano plazo.

Este panorama refleja cómo la deficiencia en servicios públicos, lejos de frenar, reconfigura el mercado inmobiliario venezolano, estableciendo nuevos parámetros para determinar el valor de los inmuebles y las prioridades de los compradores.