El denominado caso Zapatero ha abierto una crisis profunda en el PSOE al desvelar una red de influencias y negociaciones que traspasan el ámbito nacional y que comprometen la política exterior española. La figura del expresidente se ha convertido en un foco de la investigación que amenaza la estabilidad interna del partido y pone en entredicho decisiones clave tomadas desde la sede de Ferraz.
Entre las piezas más controvertidas de este caso figuran los vínculos políticos y económicos con regímenes autoritarios como los de Venezuela y China. La llamada «alianza» con estas potencias se habría gestado bajo la presidencia de Zapatero, dejando un precedente de relaciones que luego habrían influido en el orientamiento exterior del gobierno de Pedro Sánchez, quien ha heredado y seguido en algunos casos esas políticas. La conexión con Venezuela, señalada por el nombramiento y posterior condena de Raúl Morodo como embajador en Caracas, anticipó la gravedad de las investigaciones.
En paralelo al impacto internacional, las pesquisas han sacado a la luz prácticas ilícitas dentro del propio partido, semejantes en gravedad a otros casos como el «Kitchen» del PP. Se trata de una trama que involucra presuntas cajas B y persecución de jueces, periodistas y cuerpos de seguridad enfocados en proteger intereses internos, con un uso irregular y cuestionado de fondos públicos. Estas irregularidades también alcanzan al polémico rescate a la aerolínea Plus Ultra, que recibió una inyección millonaria sin cumplir con los requisitos legales vigentes de emergencia sanitaria, en una operación rodeada de sospechas y que recuerda a situaciones controvertidas como la visita de la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez a España.
Además, la política exterior de Sánchez ha mostrado una deriva errática que afecta no solo a Venezuela y China, sino a otros asuntos sensibles como la relación con Estados Unidos, el Sáhara Occidental, Marruecos, Israel, Palestina, Irán, Ucrania, la OTAN y la defensa nacional. La ausencia de consenso parlamentario en estas decisiones refleja una fractura interna y un desdén hacia la estabilidad y coherencia en la estrategia internacional.
El análisis del sumario y el auto judicial relacionado con Zapatero revela una trama compleja y de largo alcance que supera las típicas disputas domésticas de poder, y modifica la percepción sobre la moralidad y el supuesto impulso socialista que representaba el sanchismo. La condescendencia con un expresidente socialista contrastaría con la dureza con la que se ha tratado a otras figuras políticas, como el rey emérito, expulsado sin casos pendientes en España. Este escenario evidencia una fractura en el Estado de derecho y cuestiona la integridad del régimen político bajo la sombra de un posible entramado corrupto con redes internacionales.
