El cierre del estrecho de Ormuz provoca un shock económico con potencial de afectar al mundo más severamente que los aranceles impuestos por Estados Unidos el año pasado, señala un informe del World Economic Forum (WEF) basado en una encuesta a economistas en jefe. La interrupción en esta vía estratégica eleva la incertidumbre global y genera preocupación sobre un debilitamiento del crecimiento durante los próximos 12 meses.
El documento destaca que si la situación en el estrecho se mantiene hasta la segunda mitad del año, su impacto podría ser comparable a la crisis económica causada por la pandemia de covid-19 en 2020. Esta proyección contempla efectos combinados en las cadenas globales de suministro, así como incrementos en los costos de energía y alimentos, lo que repercutiría en diversas regiones, especialmente en Medio Oriente y Norte de África.
Antes considerada una de las zonas con mejor perspectiva económica, esta región ahora enfrenta crecimiento débil o casi nulo. Por su parte, Europa se expone a riesgos crecientes de estanflación debido al debilitamiento del crecimiento y al aumento de la inflación. En contraste, países como India y Estados Unidos muestran relativa resistencia, apoyados por su demanda interna y niveles de inversión que mantienen cierta estabilidad.
A pesar de los riesgos, la mayoría de los economistas consultados no prevén una recesión global en el próximo año, aunque reconocen que el plazo y duración del cierre en Ormuz serán determinantes para el alcance del daño económico. Un impacto breve podría permitir cierta recuperación, pero un bloqueo prolongado agravaría la presión sobre las finanzas mundiales.
Los mercados financieros ya reflejan tensión: cerca del 80% de los expertos anticipa mayor volatilidad en la deuda privada, el 74% espera fluctuaciones ampliadas en la deuda pública y el 68% calcula un aumento en la volatilidad del mercado bursátil. Estos indicadores configuran un panorama complejo al que se suma la moderación del optimismo sobre las ganancias de productividad vinculadas a la inteligencia artificial, aunque esta tecnología sigue siendo vista como un motor importante para la economía global en el mediano plazo.
