El Gobierno dejó claro que no buscará recomponer su vínculo con el grupo PRISA, editor de medios clave como El País y la Cadena SER, después de un prolongado deterioro marcado por desencuentros constantes. Fuentes cercanas a Moncloa admitieron que los intentos previos para normalizar la relación no tuvieron éxito, por lo que ahora se da por hecho que no habrá una recuperación significativa en lo que resta de legislatura.
El distanciamiento se profundizó durante los últimos meses debido al tratamiento crítico que medios de PRISA dieron a investigaciones judiciales y escándalos que afectan al entorno socialista. Esta cobertura generó malestar en el Ejecutivo, que reprocha un tono adverso desde ciertos espacios editoriales. A su vez, desde PRISA se percibe cierta incomodidad con la estrategia comunicativa del Gobierno, agreunicando una desconfianza mutua que ha complicado la convivencia mediática-política.
Este quebranto ocurre en un momento de fragilidad institucional para el Gobierno, que encara el último tramo de la legislatura sin nuevos Presupuestos Generales ni mayorías sólidas en el Parlamento. La tensión con socios clave como Junts, ERC y PNV ha aumentado con críticas abiertas hacia la gestión de Pedro Sánchez, mientras figuras dentro del Ejecutivo debaten sobre la continuidad y la posible culminación del ciclo político vigente. Sin embargo, Sánchez mantiene firme su objetivo de agotar el período de gobierno actual.
La disputa entre el Ejecutivo y PRISA también representa una pelea por el control del relato político en un entorno marcado por la polarización y la erosión de apoyos tradicionales. En el seno del PSOE preocupa la pérdida de influencia mediática de grupos cercanos, especialmente en un contexto de investigaciones judiciales y desgaste interno. A pesar de esta situación, el Gobierno busca proyectar una imagen de estabilidad y permanencia frente al público y sus aliados.
