En una época marcada por la crispación política, Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, hizo un llamado contundente en favor de la defensa de las instituciones democráticas. Durante el acto conmemorativo del Día de la Región, celebrado en Cuenca, enfatizó que el deber principal de cualquier autoridad pública es proteger estas instituciones, sobre todo cuando son objeto de ataques o desglose político.

García-Page señaló que la verdadera prueba de respeto hacia la democracia ocurre cuando es necesario defenderla ante quienes la cuestionan. Por ello, expresó su respaldo explícito a jueces, fiscales, miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y las Fuerzas Armadas, sectores que, aseguró, enfrentan críticas por cumplir con su función. Subrayó que todos estos actores son "hijos de la democracia" y que las leyes que los rigen son producto de los consensos alcanzados bajo gobiernos del PSOE y del Partido Popular.

El mandatario recordó que el sistema judicial y las normativas vigentes, como el Código Penal y las leyes procesales, nacieron fruto de la voluntad democrática y los acuerdos políticos. Además, destacó que la democracia española no debe buscar responsabilidades externas, sino asumir lo que los ciudadanos han decidido a través de sus representantes electos.

En relación con la historia regional, García-Page valoró la posición de Castilla-La Mancha en el centro geográfico y político de España. Señaló que la Constitución, cercana a cumplir medio siglo, permitió a la región defender sus propios intereses, algo que anteriormente se le había negado. Sin embargo, también manifestó su preocupación por el alejamiento actual respecto al espíritu constructivo de la Transición, debido al aumento del populismo y el enfrentamiento institucional.

Finalmente, hizo una advertencia sobre la tensión política actual, que consideró diseñada desde las altas esferas políticas y no reflejo de la sociedad civil. Instó a la sociedad a no trasladar esa crispación a sus hogares y a mantener una actitud crítica pero serena frente a la situación política.