El sector turístico español se encuentra en un momento crítico ante la inminente aprobación del Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III), que definirá las normas para la gestión y las inversiones en aeropuertos durante los próximos cinco años. La medida contempla una subida significativa en las tasas aeroportuarias, lo que podría encarecer los vuelos y reducir la competitividad de España como destino turístico.
La Mesa del Turismo, entidad que agrupa a distintos actores del sector, ha expresado su preocupación por la subida anual prevista del 3,8% en las tasas, acumulando un 16,2% a lo largo del quinquenio, sin contar la inflación. Este incremento, que el propio gestor aeroportuario AENA ha propuesto, se basa en una subestimación del tráfico aéreo y una sobreestimación de los costes operativos y de capital. Por el contrario, la patronal aérea ha reclamado una reducción del 4,9% anual, compatible con inversiones de alrededor de 13 000 millones de euros destinadas a mejorar la infraestructura aeroportuaria.
Si se mantiene el actual planteamiento del DORA III, el impacto negativo en la conectividad se traducirá en una menor capacidad de las aerolíneas para mantener sus rutas existentes y para desarrollar nuevas, sobre todo en mercados sensibles al precio. Esto afecta no solo a las compañías aéreas, sino también a viajeros, familias y empresas, ya que los aumentos en las tasas terminan repercutiendo en el costo final de los billetes.
El transporte aéreo es fundamental para España, dado que la mayoría de los turistas internacionales —alrededor del 85%— llegan al país por esta vía. Por tanto, cualquier encarecimiento del acceso aeroportuario supone un golpe directo a la economía, la generación de empleo y la cohesión territorial. La Mesa del Turismo define al avión como una infraestructura esencial para garantizar la movilidad y la accesibilidad al destino. Subir las tasas asemeja a castigar esa movilidad y desestabiliza el equilibrio económico y social asociado.
