En Tánger se dio el puntapié inicial a las Jornadas de Diálogo sobre el Plan de Acción para la Pesca y la Biodiversidad con vistas al año 2026, donde autoridades, científicos y asociaciones del sector pesquero de España y Marruecos se reunieron para definir una estrategia conjunta. El objetivo central es proteger los ecosistemas marinos y asegurar una explotación responsable de los recursos en el Estrecho de Gibraltar y el mar de Alborán, zonas reconocidas por su alta biodiversidad.
El intercambio tuvo lugar en un contexto donde la sostenibilidad ambiental y la gobernanza marítima requieren coordinación permanente. Monir Draz, presidente de la Cámara Mediterránea de Pesca Marítima, subrayó la necesidad de fortalecer la cooperación para preservar el equilibrio ecológico y garantizar la rentabilidad económica de las actividades pesqueras que dependen de estos mares.
El diálogo enfatizó la importancia de apoyar y fomentar la investigación científica conjunta como base para la toma de decisiones. Expertos del Instituto Español de Oceanografía, el Instituto Andaluz de Investigación y el Instituto Nacional de Investigación Pesquera de Marruecos compartieron datos recientes sobre el estado de los caladeros. Reconocieron que, debido al cambio climático y las transformaciones en los ecosistemas, ya no es viable mantener estrategias tradicionales de gestión, por lo que resulta esencial coordinar la observación y el seguimiento riguroso para anticipar impactos ambientales.
Además de la dimensión ambiental, la nueva hoja de ruta incorporará un enfoque social para el sector pesquero que incluya a las comunidades costeras. Se prestará especial atención a la inclusión de jóvenes y mujeres en la economía azul, así como a la estabilidad laboral de los pescadores profesionales en ambos países. Esta visión integral intenta vincular la protección de los recursos pesqueros con la seguridad alimentaria y el desarrollo económico sostenible en la región.
