Estados Unidos y Irán se encuentran en negociaciones avanzadas para alcanzar un acuerdo que podría poner fin a las tensiones actuales, permitir la reapertura del estrecho de Ormuz y obligar a Irán a renunciar a su reserva de uranio altamente enriquecido, según funcionarios regionales que hablaron bajo anonimato.
Este posible pacto busca aliviar la crisis energética mundial causada por el cierre de esta vía marítima estratégico tras los bombardeos que Estados Unidos e Israel lanzaron contra Irán. La interrupción provocó alzas en los precios del petróleo, el gas y otros productos derivados, afectando varios mercados internacionales. No obstante, especialistas advierten que la recuperación del transporte y los precios tomará semanas o meses después de la reapertura del estrecho.
El acuerdo aún no se ha formalizado, y el presidente estadounidense Donald Trump ha señalado que pidió a su equipo no apresurar el proceso, resaltando que las conversaciones avanzan de manera ordenada y profesional. Si bien algunos sectores republicanos reclaman una postura más severa, Trump mantiene abierta la posibilidad de un diálogo productivo con Irán, mientras el bloqueo a los puertos iraníes continúa vigente hasta que se firme un compromiso.
Un aspecto central de las negociaciones es la disposición de Irán a entregar su reserva de uranio enriquecido, que según el Organismo Internacional de Energía Atómica asciende a más de 440 kilogramos con pureza del 60 %, cercana al umbral necesario para uso en armas nucleares. El proceso para renunciar a esta materia prima está planteado para desarrollarse en un plazo de 60 días, con opciones de diluir parte del uranio y trasladar el resto a un tercer país; Rusia se habría ofrecido para recibirlo.
Desde Irán, figuras oficiales han reafirmado que su programa nuclear no tiene fines bélicos y que no buscan desarrollar armas atómicas, fundamento clave para sus negociadores en esta etapa de diálogo y para detener la escalada bélica.
Mientras tanto, Estados Unidos mantiene la presión económica y militar, asegurando que no levantará sanciones ni modificará el bloqueo a su contraparte iraní sin confirmación plena del compromiso iraní respecto a su uranio y otros puntos del acuerdo.
