A pocos días de la llegada del papa a Barcelona, un grupo destacado de expresidentes de la Generalitat, junto con representantes de importantes entidades como el FC Barcelona, Òmnium y la ANC, enviaron una carta al pontífice para reivindicar la lengua y la identidad catalanas. En el documento, subrayan que la cultura catalana ha resistido persecuciones y se mantiene viva en el siglo XXI como símbolo de la libertad de los pueblos.

Este pronunciamiento reúne a figuras políticas de primer nivel, entre ellos los expresidentes Pere Aragonès, Quim Torra, Carles Puigdemont, Artur Mas y Jordi Pujol, además de exlíderes del Parlament como Laura Borràs, Roger Torrent y Carme Forcadell, así como políticos significativos como Oriol Junqueras y Jordi Turull. La carta se ha hecho pública en medios italianos de amplia circulación, como Corriere della Sera y Avvenire, así como en periódicos catalanes como La Vanguardia y Ara.

El origen de esta iniciativa es la polémica generada por el anuncio inicial de que la bendición que el papa ofrecerá en la Sagrada Familia sería solo en castellano. Tras las críticas de autoridades eclesiásticas catalanas, como el obispo de Girona, y de partidos políticos opositores, el cardenal arzobispo de Barcelona, Joan Josep Omella, confirmó que el papa pronunciará «algunas palabras» en catalán. Omella, sin embargo, negó que se hayan hecho gestiones oficiales con el Vaticano y atribuyó la controversia a un interés por generar tensión.