Felipe VI retomó su visita a México luego de siete años, en un contexto de normalización diplomática entre ambos países, tras un período marcado por tensiones. El monarca viajó para asistir a un partido del Mundial de Fútbol entre España y Uruguay, y aprovechó para reunirse por primera vez con la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum.
La última visita del rey a México fue en 2018, cuando estuvo presente en la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador. Desde entonces, la relación bilateral sufrió un deterioro, exacerbado cuando el gobierno mexicano pidió una disculpa oficial por los abusos cometidos durante la conquista y decidió no invitar a Felipe VI a la investidura de Sheinbaum. La reciente reunión simboliza un avance hacia la reconciliación después de varios meses de acercamiento progresivo.
Esta visita se produjo luego de una invitación formal enviada por Sheinbaum en febrero, quien destacó el Mundial como una oportunidad para reforzar los lazos históricos y culturales entre ambos países. La Casa Real española aceptó la invitación, considerándola un gesto alineado con la relación fraternal entre España y México.
Durante su encuentro en el Palacio Nacional, Felipe VI estuvo acompañado por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y la ministra mexicana. En este marco, el rey aprovechó para reflexionar sobre el pasado colonial y reconoció públicamente los abusos ocurridos durante la conquista de América, un gesto valorado por Sheinbaum como un paso significativo, aunque aún distante del pedido original de perdón oficial.
La presidenta mexicana, reconocida por su compromiso con la defensa de los pueblos originarios, subrayó la importancia de reconocer la cultura precolombina durante la reunión. Este reconocimiento forma parte del diálogo que favorece el acercamiento histórico y político entre ambos países, que buscan superar viejos conflictos para fortalecer su cooperación en ámbitos culturales, deportivos y diplomáticos.
