El Mundial de fútbol ya se siente en Tomelloso y Fernando Rubio, dueño del bar New York, se dispone a convertir su establecimiento en el punto de encuentro principal para los aficionados. Con una ambientación especial que incluye banderas de todos los países participantes y artículos alusivos al torneo, el local será un espacio para seguir la mayoría de los encuentros, exceptuando solo los que se jueguen de madrugada.
Rubio, que suma experiencia tras haber vivido anteriores Mundiales desde distintos negocios hosteleros, afronta la competición con entusiasmo renovado. Confía en las capacidades de la selección española, a la que considera una de las favoritas no por estrellas individuales, sino por su estilo de juego y cohesión como equipo. Pese al potencial de otras selecciones como Francia y Portugal, destaca que España está bien preparada para pelear por el título.
En el New York, donde la mayoría de los clientes apoyan al Real Madrid, se produce un cambio significativo durante los partidos de la Selección. Las habituales rivalidades entre clubes pasan a un segundo plano, y prevalece un sentimiento común de pertenencia nacional. Rubio explica que cuando juega España, lo único importante es el país, sin importar la ausencia de jugadores de ciertos clubes en la convocatoria.
Para potenciar el ambiente festivo, el bar organizará sorteos diarios de camisetas oficiales y ofrecerá banderas, bufandas y otros productos para que los clientes participen. Además, varias peñas locales han comenzado a hacer reservas para realizar comidas y ver juntos los partidos desde antes del inicio, generando así un espacio colectivo de celebración y apoyo.
Esta preparación y las actividades planificadas reflejan cómo el Mundial influye en la actividad comercial y social de locales como el New York. Fernando Rubio mantiene la ilusión por el torneo, confiado en que la unión de los seguidores y la pasión por España se impondrán sobre las diferencias habituales entre aficionados.
