La banca privada europea ya trabaja en una moneda digital anclada al euro, que llegará semanas antes de la propuesta oficial del Banco Central Europeo (BCE), previsto para 2029. Esta stablecoin se perfila como una alternativa ágil y económica para pagos, diseñada para competir con los sistemas tradicionales y anticipar la digitalización financiera del continente.

Este proyecto nació a partir del consorcio Qivalis, creado por Caixabank y con sede en Ámsterdam, que agrupa a importantes entidades bancarias de toda Europa, incluyendo ING, BNP Paribas, UniCredit, y más recientemente Banc Sabadell, Kutxabank y Abanca. Estas instituciones unieron esfuerzos para tokenizar euros emitidos por el BCE y convertirlos en activos digitales bajo la tecnología blockchain, que permite transferencias inmediatas y seguras sin intermediarios.

En esencia, se trata de transformar el dinero en un saldo digital disponible, con un valor estable vinculado a la moneda europea para evitar fluctuaciones bruscas. Esta innovación responde a las limitaciones vinculadas al predominio del dólar y sus redes de pago, lideradas por Visa y Mastercard, que generan comisiones significativas en transacciones en euros debido a la conversión de divisas.

La economista Luz Parrondo explica que estas stablecoins actuarán como un complemento al euro digital que desarrolla el BCE. A diferencia del proyecto oficial, la moneda privada podrá utilizarse en wallets más flexibles y zonas menos reguladas dentro del ecosistema de criptomonedas, aunque a costa de ofrecer menor seguridad. Así, ambos sistemas atienden a perfiles diferentes de usuarios y ofrecen alternativas tanto para pagos cotidianos como para inversiones y movimientos globales.

En cuanto a su respaldo, las stablecoins europeas apelan a una base sólida, inspirándose en modelos estadounidenses donde ya funcionan respaldadas por dólares y activos financieros, incluyendo deuda pública. Esta práctica genera una mayor sostenibilidad para la moneda digital, aunque también implica desafíos derivados de altos niveles de endeudamiento estatal.