La Bolsa española cerró con una caída del 0,41 %, situándose por debajo de los 19.400 puntos, en línea con la mayoría de los principales mercados europeos que también experimentaron descensos. Esta tendencia negativa se vio influida por una fuerte caída en el precio del petróleo Brent, que bajó más del 1,5 %, así como por la incertidumbre vinculada a la actividad industrial española, que mostró señales claras de contracción.

A pesar del descenso de la inflación en la eurozona, que se moderó cuatro décimas hasta situarse en el 2,8 % interanual según Eurostat, los mercados no reaccionaron positivamente. La energía, impulsada por la crisis derivada del conflicto en Oriente Medio, mantiene la inflación más elevada con un 8,7 % en junio, aunque este dato también refleja una reducción respecto a mayo. Por otra parte, la actividad manufacturera española reportó un retroceso en junio, con un índice PMI de 49,7 puntos, lo que indica una contracción tras varios meses de crecimiento. Esta caída se atribuye a la disminución en los nuevos pedidos y en la producción, en un entorno marcado por la volatilidad global.

Entre las acciones del IBEX 35, destacaron las pérdidas de Colonial, Cellnex, Logista, Enagás y Endesa, que cerraron con descensos que superaron el punto porcentual. En contraste, Indra fue la que más avanzó, con una subida cercana al 2 %, seguida de Fluidra, Solaria y Puig. En el mercado continuo, la empresa Orizon Genomics sufrió una caída cercana al 9 % tras anunciar una ampliación de capital para reforzar sus fondos y su programa de investigación científica.

El escenario global y regional también se mantuvo expectante ante las negociaciones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán, con interlocutores estadounidenses involucrados en Doha. Este contexto geopolítico influye en la percepción de riesgo y en la volatilidad de los mercados energéticos y financieros.