Tras la devastación causada por la DANA que afectó la cuenca del Júcar a finales de octubre de 2024, la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) finalizó un conjunto de 17 obras de emergencia. Estas intervenciones respondieron a la necesidad de reparar daños en cauces e infraestructuras hidráulicas críticas, reforzar la protección frente a inundaciones y mejorar la capacidad hidráulica de los ríos y barrancos más impactados, con una inversión superior a 220 millones de euros.
Los trabajos se extendieron principalmente en la provincia de Valencia, aunque también se realizaron actuaciones en las provincias de Teruel, Cuenca y Castellón, con un enfoque técnico respaldado por el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX). Este centro aportó modelizaciones hidráulicas para la identificación y solución en zonas vulnerables, como el barranco del Poyo en Chiva y el río Magro en Utiel.
Uno de los hitos más notables fue la intervención en el barranco del Poyo, donde se aumentó significativamente la capacidad de desagüe a lo largo del tramo urbano de Chiva, prácticamente triplicándola. En Riba-roja de Túria se construyó una nueva mota para proteger áreas industriales y residenciales, mientras que en Torrent se estabilizaron las márgenes para asegurar la zona del polígono Mas del Jutge. En los municipios de Paiporta, Picanya, Massanassa y Catarroja se completó una reconstrucción integral del barranco mediante técnicas como escolleras, geotextiles y geoceldas, que mejoran tanto la estabilidad como la capacidad hidráulica.
Además de estas obras en el barranco del Poyo, la CHJ llevó a cabo trabajos de limpieza, reconstrucción y adecuación en otros cauces dentro de la misma cuenca, como la rambla de la Horteta y los barrancos del Pozalet, Gallego, Señor y Peque.
El río Magro recibió también atención especial, especialmente en Utiel, donde se duplicó la capacidad hidráulica del encauzamiento urbano para reforzar la protección de municipios ribereños y mitigar riesgos ante futuros episodios de crecidas.
Estas obras representan un esfuerzo singular para recuperar y asegurar infraestructuras hidráulicas esenciales, como los canales Júcar-Turia y Camp de Túria, críticos para el abastecimiento y la gestión eficaz del agua en la región. La inversión y las soluciones implementadas buscan aumentar la resiliencia del dominio público hidráulico y minimizar el impacto de emergencias hidrológicas similares en el futuro.
