València prepara ya su falla para 2027, que tendrá como protagonista un ninot de grandes dimensiones dedicado a Nino Bravo. El monumento, diseñado por José Luis Santos y realizado por el taller Baena Tandem, medirá veinte metros de alto por quince de ancho y se ubicará en la plaza del Ayuntamiento bajo el título «Vuelvo a mi tierra».
La obra propone una reflexión sobre el paso del tiempo y los cambios sociales y tecnológicos desde la época del cantante, utilizando la música como símbolo. A través de cinco escenas, se repasarán momentos icónicos y emotivos de décadas pasadas, incluyendo referencias como el Simca 1000, cintas de casete con rebobinados manuales, una Barbie celosa de Camilo Sesto y una alusión al cantante Bruno Lomas.
Según explican desde el Ayuntamiento, la intención es que la letra de la popular canción «Un beso y una flor» sirva para recordar que, aunque el tiempo pasa, el recuerdo y el legado cultural permanecen. La falla promoverá esa mirada nostálgica a la vez que celebra la transformación, a menudo vertiginosa, que las nuevas tecnologías han impuesto en las formas de vida y comunicación.
En línea con el compromiso ambiental, el monumento se construirá con materiales completamente ecológicos y energía solar. Se empleará madera, cola de engrudo hecha con harina de cereal, papel y cartón reciclado, corcho neops —un material obtenido a partir de residuos orgánicos— y pinturas vegetales no contaminantes fabricadas con energías renovables.
Además de la falla principal, la infantil llevará el lema «El tiempo de Fallas» y estará elaborada por Ceballos & Sanabria. Este monumento mostrará escenas de la vida fallera organizadas según las horas y días clave, desde la Crida y la Mascletá hasta la Cremá, intercalando momentos cotidianos como disfrutar una chocolatá o lanzar petardos con amigos.
Ambas fallas traerán así una mirada plural sobre la tradición y la modernidad, uniendo homenaje cultural con conciencia ambiental y festejo popular.
