La comunidad LGBTQIA+ y sus aliados retomaron las calles en junio, como cada año, para recordar a quienes resistieron antes que ellos y conmemorar figuras históricas que se enfrentaron a la represión estatal y social. Este acto de memoria incluye a quienes resistieron en Stonewall en 1969, en las protestas contra la ley de peligrosidad social del franquismo y la transición española, así como a las víctimas de violencia estatal y de la opresión capitalista.

El grupo Anarkocuir, desde la Secretaría de Acción Feminista y LGTBIQA+ de CGT Catalunya, reivindica la necesidad de crear espacios propios dentro del sindicalismo para atender las demandas específicas de la clase trabajadora diversa. Consideran que la lucha contra el cisheteropatriarcado y otras formas de opresión debe integrarse con las luchas más amplias del movimiento obrero.

En su análisis, destacan el auge de la extrema derecha, que crece alimentada por la frustración popular frente al sistema capitalista y la incompetencia de las políticas sociales actuales. Este avance amenaza principalmente a los sectores más vulnerables, entre ellos las personas migrantes, discapacitadas, identidades no humanas y la comunidad desviada.

Además, subrayan que en el marco del cambio climático, la explotación económica y la crisis social, los derechos y la integridad física y moral de las personas LGBTQIA+ están cada vez más en peligro. Por ello, enfatizan la urgencia de organizarse desde los centros de trabajo y los territorios para fortalecer la resistencia colectiva.

Entre sus propuestas, defienden un sindicalismo combativo y un movimiento por la vivienda que incorporen las luchas de las personas en situaciones de mayor precariedad y exclusión. Insisten en que estas estructuras deben adaptarse para incluir las experiencias y necesidades de quienes enfrentan opresiones interseccionales, en especial las mujeres trans, trabajadoras sexuales y quienes resisten el racismo y la discriminación.

Finalmente, el grupo Anarkocuir destaca la importancia de mantener viva la memoria de víctimas recientes como Kimberly Durán, asesinada en Figueres, para sostener la solidaridad y la articulación política como parte inseparable de la lucha contra el Estado, el capital y sus aliados.