Frente al reciente brote de la cepa Bundibugyo del virus del ébola en la República Democrática del Congo y Uganda, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó priorizar tres tratamientos experimentales. Estos medicamentos se consideran claves para controlar la emergencia sanitaria, dado que no existen aún terapias ni vacunas aprobadas específicas para esta variante.

Los fármacos seleccionados comprenden el MBP134, desarrollado por Mapp Biopharmaceutical; el maftivimab, de Regeneron; y el antiviral remdesivir, de Gilead Sciences. La OMS resaltó la importancia de someter estos tratamientos a ensayos clínicos rigurosos para garantizar tanto su seguridad como su eficacia frente a esta cepa particular.

Regeneron informó que ya dispone de existencias de maftivimab listas para ser enviadas a la República Democrática del Congo. Este medicamento podría usarse inmediatamente en tratamientos clínicos o incorporarse a los estudios que la OMS decida implementar, agilizando así la respuesta ante la crisis.

En paralelo, la investigación en vacunas sigue en desarrollo con distintos tiempos de disponibilidad. La candidata VSV Bundibugyo, impulsada por la Iniciativa Internacional para la Vacuna contra el SIDA, emerge como una opción prometedora por su administración en una sola dosis. Sin embargo, no se espera que pueda iniciar ensayos clínicos sino hasta dentro de siete a nueve meses.

Por otro lado, la vacuna ChAdOx1 Bundibugyo, creada por la Universidad de Oxford y el Serum Institute of India, podría comenzar sus pruebas en un plazo de dos a tres meses, siempre que se obtengan los datos adicionales requeridos en modelos animales para avalar su seguridad.

Finalmente, la OMS advirtió sobre la vacuna Ervebo MSD, que es la única actualmente autorizada contra el virus del ébola, pero que cuenta con evidencia limitada y no concluyente para proteger contra la cepa Bundibugyo. Por esta razón, recomendó restringir su uso a entornos de investigación y evitar su aplicación generalizada hasta contar con mayor información.