La emblemática Romería de La Orotava cerró ayer las Fiestas Patronales con una masiva participación que superó las 30.000 personas, entre vecinos, turistas y visitantes de otras islas. La celebración, que se remonta a 1936 y es organizada por la Sociedad Cultural Liceo de Taoro, se destacó por su arraigo en las costumbres y el respeto a la vestimenta tradicional canaria.
Desde la mañana, los participantes comenzaron a congregarse ataviados con trajes típicos para asistir a la misa solemne en la iglesia de la Concepción, donde se ofrecieron frutos del campo y se renovó el compromiso de los agricultores locales. La ceremonia estuvo acompañada por la música folclórica de la Agrupación Higa, que aportó un marco autóctono y emotivo a la liturgia.
Posteriormente, la procesión recorrió las principales calles del municipio, partiendo desde la plaza de San Francisco. La comitiva incluyó a la Reina de las fiestas, Damas de Honor, la Romera Mayor, así como autoridades locales y regionales, que encabezaron un desfile de 77 carretas engalanadas. Estas ofrecerían al público productos agrícolas típicos, como gofio amasado, papas arrugadas, carne asada y huevos duros, además de vino local. La música y el baile estuvieron presentes gracias a la participación de unas treinta parrandas que animaron todo el trayecto.
El clima colaboró para hacer más soportable el intenso calor del día, facilitando que familias, grupos de amigos y turistas disfrutaran del evento. Al caer la tarde, la procesión llegó a la ermita de La Paz en El Calvario, donde se rindió homenaje final a los Santos Patronos y se concluyó la romería.
La festividad continuó hasta entrada la noche con actividades para distintos públicos: en la plaza Franchy Alfaro se presentaron las orquestas Primera Marcha y Swing Latino para los asistentes adultos, mientras que en la plaza del Ayuntamiento el DJ Renzzo El Selector ofreció música para el público más joven.
La Romería en honor a San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza fue declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional en 1980, junto con la Infraoctava del Corpus Christi. La celebración mantiene su relevancia cultural y sigue siendo una de las expresiones folclóricas más destacadas de Canarias, reafirmando el valor de las tradiciones en un evento que congrega a miles cada año.
