Con la intención de disminuir la dependencia estratégica de proveedores externos, la Comisión Europea presentó un paquete integral de medidas centradas en asegurar la autonomía tecnológica y la resiliencia digital de la Unión Europea. Este conjunto de iniciativas aborda sectores clave como los semiconductores, la inteligencia artificial, la computación en la nube y el desarrollo de código abierto.

Uno de los pilares fundamentales es el Reglamento de Chips 2.0, diseñado para fortalecer la cadena de suministro europea de semiconductores. Este reglamento agilizará los procesos para la instalación de nuevas fábricas, fomentará la cooperación internacional y apoyará proyectos estratégicos que promuevan tecnologías avanzadas, esenciales para aplicaciones de inteligencia artificial y otras industrias digitales críticas.

Paralelamente, la Ley de desarrollo de la computación en la nube y la inteligencia artificial tiene como objetivo triplicar en los próximos años la capacidad de los centros de datos en la Unión Europea. Esta legislación establecerá criterios comunes para evaluar la soberanía digital en estos ámbitos, asegurar la protección de datos sensibles y facilitar la implantación de infraestructuras más sostenibles y eficientes energéticamente.

Además, el paquete incluye una estrategia específica para fomentar el uso y desarrollo del código abierto, reconocido como un componente clave para la autonomía digital europea. La iniciativa apunta a impulsar soluciones abiertas en áreas como la inteligencia artificial, la ciberseguridad y la computación en la nube, buscando también que las administraciones públicas adopten estas tecnologías mediante prácticas de contratación mejoradas y estándares homogéneos.

Por último, se presentó una hoja de ruta dedicada a la digitalización sostenible del sector energético, orientada a integrar tecnologías digitales en la red eléctrica con el fin de aumentar la eficiencia, la seguridad y la sostenibilidad del sistema energético europeo. Esta integración es fundamental para avanzar hacia un ecosistema tecnológico más independiente y sostenible, alineado con los objetivos digitales y climáticos de la Unión.