Una de las mayores operaciones recientes en el sector marítimo español tiene como protagonista a la empresa viguesa ACSM Shipping, que trabaja en un ambicioso proyecto de interconexiones eléctricas en Grecia, valorado en aproximadamente 910 millones de euros. Esta iniciativa, anunciada por Prysmian, empresa matriz italiana, incluye el diseño, fabricación e instalación de cables submarinos y terrestres para conectar varias islas del Dodecaneso y del Egeo Septentrional.

El contrato marco fue adjudicado por IPTO, el operador independiente de la red eléctrica griega, y contempla un total de siete proyectos que suman más de 900 kilómetros de cables de alta tensión en corriente alterna (HVAC). La entrega de las instalaciones está prevista para 2033, y el despliegue implica tender cables en profundidades que alcanzarán hasta los 1.150 metros bajo el mar, un récord para cables estáticos de tres conductores.

ACSM Shipping aportará al menos uno de sus tres buques especializados —Nautilus, Ártabro y Génesis— para realizar tareas de survey y prospección marina en los archipiélagos próximos a Turquía, esenciales para preparar las instalaciones submarinas. Esta participación asegura la continuidad de la colaboración con Prysmian, que ya había ejecutado con éxito otras interconexiones eléctricas en Grecia, como las que conectan las islas de las Cícladas, Creta-Ática y Creta-Peloponeso, donde se había alcanzado un récord previo de profundidad de cableado.

Tras la compra de ACSM Shipping por parte de Prysmian, formalizada en enero por un valor de 169 millones de euros, la empresa viguesa ahora forma parte del grupo multinacional que busca consolidar un proveedor integral de soluciones en cables submarinos. La filial holandesa Draka Holding es la socia única de ACSM, con nuevos nombramientos en la administración reflejados en registros oficiales.

El proyecto en Grecia no solo representa un paso técnico significativo por la complejidad del cableado a grandes profundidades, sino que también persigue mejorar la infraestructura eléctrica de regiones insulares, un aspecto que Prysmian considera vital para la calidad de vida de las comunidades locales. Sin embargo, el acuerdo está sujeto a las autorizaciones legales y regulatorias habituales, según indicó la compañía.