La estación madrileña de Chamartín-Clara Campoamor estrena un vestíbulo ampliado que casi duplica el espacio original, pasando de menos de 9 000 a cerca de 19 000 metros cuadrados. Esta renovación integra la totalidad del interior de la estación y forma parte de un proyecto que multiplicó las vías de alta velocidad de seis a doce, sumando además siete nuevos accesos a las líneas de Cercanías.
Las obras, que tuvieron una duración de 51 meses frente a un plazo inicial estimado de 60, representaron una inversión total de 560 millones de euros. El proyecto enfrentó retos significativos, incluyendo un verano complejo en 2024 debido a la necesidad de mantener el servicio durante las reformas, lo que generó numerosas incidencias y retrasos en el funcionamiento habitual.
Además del espacio y la infraestructura, estas mejoras responden a un aumento considerable en el tráfico de pasajeros. Cuando comenzaron las obras, Chamartín registraba alrededor de 400 000 viajeros mensuales; actualmente esa cifra supera los 1 600 000, lo que exige una estación mejor dimensionada para dar servicio eficiente tanto a usuarios de media y larga distancia como a los de Cercanías.
La capacidad de Chamartín también creció en cuanto al número de vías. Se pasó de 21 a 25 vías pasantes, con 12 dedicadas a alta velocidad y 13 a ancho ibérico, alcanzando una conectividad completa hacia el norte y el sur. Antes de las reformas, solo seis vías de alta velocidad eran terminales sin continuidad sur. La estación incorpora también cuatro vías auxiliares en la cabecera norte para maniobras y estacionamiento.
La víspera de su apertura, el presidente del Gobierno y el ministro de Transportes recorrieron el vestíbulo renovado, destacando la modernización y la ampliación como una respuesta clave al crecimiento del flujo de viajeros y a la necesidad de eficiencia operativa en este nodo estratégico de transporte.
