Fernando Grande-Marlaska negó que el Gobierno de Pedro Sánchez haya ejercido presión sobre los agentes de la Guardia Civil, en especial sobre los investigadores de la Unidad Central Operativa (UCO), y afirmó que no se ha abierto ningún expediente disciplinario a estos efectivos. Estas declaraciones se dieron durante un debate en el Senado, donde se abordaron interrogantes formuladas por los grupos parlamentarios del PP y Vox.

El ministro destacó que en los últimos ocho años tampoco se ha registrado ninguna denuncia o queja formal por supuestas presiones dentro de la cadena de mando, ni ante las autoridades judiciales o fiscales. Frente al contexto en que se investigan filtraciones vinculadas al llamado caso Koldo, Marlaska aseguró que no existen sanciones impuestas a los investigadores involucrados.

En relación a las reuniones que sostuvo la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, con Leire Díez, exmiembro del PSOE bajo investigación, el ministro aclaró que estas no trataban sobre una presunta trama vinculada a la UCO, por lo que no existía obligación de informar sobre otros encuentros sin ese contenido. Marlaska rechazó las acusaciones de la oposición que sugieren maniobras para influir en investigaciones judiciales y defendió su compromiso con la independencia y protección de las fuerzas de seguridad.

El Partido Popular cuestionó además el papel del ministro respecto a casos señalados como la presunta protección a figuras vinculadas al Ejecutivo y pidió su renuncia. Marlaska respondió resaltando su defensa pública de la Policía Nacional y Guardia Civil frente a críticas judiciales, y criticó al PP por guardar silencio ante esos mismos hechos. También contrarrestó las acusaciones de Vox, recordando que durante su gestión se ha fortalecido la UCO, mientras que el PP fomentaba estructuras paralelas para espiar y entorpecer procesos judiciales contra sus propios dirigentes.