Los médicos inspectores de la Seguridad Social han iniciado una serie de paros parciales diarios indefinidos como medida de presión frente al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Esta decisión responde a la falta de cumplimiento de un acuerdo previo y al progresivo deterioro de sus condiciones laborales, lo que afecta tanto a los profesionales como a los ciudadanos que reciben sus servicios.

El sindicato SIMEDISS denuncia que la administración mantiene una carga de trabajo excesiva sin adaptar los horarios correspondientes al verano, cuando los acuerdos con Función Pública establecen una jornada reducida. Sin embargo, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) insiste en mantener la misma carga que en invierno, generando un colapso inminente durante el período estival, cuando además se deben cubrir los descansos del personal.

Estos paros buscan visibilizar la sobrecarga que padecen los médicos inspectores, quienes señalan que la escasez de plantilla y la mala organización ya provocan retrasos importantes en la gestión habitual. La presión del INSS para que se cumplan objetivos de gestión sin recursos adecuados ni ajustes en el equipo contribuye a tensar aún más el ambiente de trabajo. Según SIMEDISS, esta situación vulnera el código deontológico de los médicos y menoscaba los derechos de los usuarios del sistema.

El sindicato responsabiliza directamente al Ministerio por no respetar los acuerdos firmados y por mantener una plantilla insuficiente durante años, sin implementar las reformas necesarias para mejorar la situación. Además, critican las instrucciones actuales del INSS, que justifican estas medidas ineficaces bajo la excusa de una gestión que consideran fallida desde hace tiempo.

En resumen, el conflicto laboral refleja la crisis en la organización y distribución del trabajo en la Seguridad Social, en medio de demandas por mayor reconocimiento profesional y mejores condiciones para garantizar un servicio adecuado a la ciudadanía.