La aprobación en el Congreso de los Diputados de una moción instando a Pedro Sánchez a dimitir o a plantear una cuestión de confianza desató una fuerte polémica en el ámbito político. Sánchez salió del hemiciclo con una amplia sonrisa y fue ovacionado por su bancada, un gesto que generó condenas inmediatas entre figuras políticas de distintas tendencias.

Entre las críticas más contundentes se encuentra la de Nicolás Redondo Terreros, histórico dirigente socialista, quien calificó la actitud del presidente como una falta de respeto a la institución parlamentaria «de un calibre que no habíamos visto nunca». Redondo aseguró que la sonrisa y los aplausos dados por Sánchez y su grupo parlamentario suponen un menoscabo a la dignidad del Congreso y dañan su reputación.

La moción, promovida por el Partido Popular y respaldada por Vox, Junts, UPN y Coalición Canaria, se aprobó con una ligera diferencia de votos, reflejando la fragilidad del Gobierno que no ha logrado sacar adelante unos presupuestos ni consolidar una mayoría estable desde las elecciones de 2023. Durante la votación, la oposición gritó “¡Dimisión!”, mientras Sánchez respondió con una expresión que fue interpretada como una burla hacia el Parlamento.

Redondo, quien fue expulsado del PSOE por la dirección de Sánchez, destacó que, pese a no ser vinculante, la resolución refleja una posición clara del Congreso contra un Ejecutivo que no ha logrado aprobar sus cuentas ni ganó las elecciones. La reacción del presidente, según Redondo, transmitió el mensaje de que no toma en serio la crítica de sus adversarios ni la misma Cámara legislativa.

El periodista Paco Marhuenda también censuró la actitud del presidente, calificando su sonrisa como «de hiena» y mostrando su indignación por lo ocurrido en el Parlamento.