La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) junto a la Plataforma de Mayores y Pensionistas (PMP) difundieron un documento con pautas claras para el uso responsable de videocámaras en domicilios donde viven personas mayores en situación de dependencia. Este material busca asegurar que la vigilancia tecnológica sirva para proteger a personas vulnerables sin comprometer su privacidad ni su autonomía.
El uso creciente de cámaras en estos entornos responde a la necesidad de ofrecer una supervisión que pueda detectar emergencias o situaciones de riesgo con rapidez. Sin embargo, la AEPD advierte que la instalación y operación de estos dispositivos no puede ser automática ni general, sino que debe valorarse cuidadosamente según cada caso, bajo criterios de necesidad, proporcionalidad y la menor invasión posible al espacio íntimo.
El documento enfatiza que el domicilio es un ámbito especialmente protegido constitucionalmente, aunque exista dependencia física o cognitiva. Por ello, recomienda que la persona mayor conozca y consienta, en la medida de su capacidad, la presencia de cámaras, su propósito, y quién tendrá acceso a las imágenes. Además, debe conservarse siempre el derecho a modificar o revocar esa autorización.
Entre las sugerencias prácticas, la AEPD aconseja restringir la grabación al mínimo necesario, evitando sistemas de videovigilancia permanentes cuando existan alternativas menos intrusivas, como dispositivos de teleasistencia o sistemas de alerta específicos. También destaca la importancia de limitar la captura de sonido, ya que grabar conversaciones implica una intromisión mayor en la confidencialidad personal y solo se justifica en casos muy concretos.
Asimismo, se recomienda acortar el periodo de conservación de las grabaciones y restringir el acceso a quienes realmente estén involucrados en el cuidado y protección del mayor. Todo sistema de vigilancia debe estar sustentado en un fin legítimo exclusivo de bienestar y seguridad, minimizando el impacto sobre la privacidad.
El documento también aborda la presencia de trabajadores y terceros en el domicilio, diferenciando situaciones que encajan en la “exclusión doméstica”, donde puede haber limitaciones específicas respecto al uso y control de las imágenes, aunque el texto original quedaba incompleto en ese punto. En general, la guía apunta a priorizar la dignidad y autonomía de las personas mayores, buscando un equilibrio entre los beneficios de la tecnología y el respeto a sus derechos fundamentales.
