El crecimiento económico oficial en España no se traduce en una mejoría tangible para amplios sectores de la población tras ocho años bajo el mandato de Pedro Sánchez. Aunque las cifras del Producto Interior Bruto (PIB) y la generación de empleo se han mantenido al alza, la realidad cotidiana revela un deterioro en la calidad de vida y en la estabilidad económica de las familias.

Uno de los factores más preocupantes es el aumento desenfrenado de la deuda pública, que crece a un ritmo de 1.500 millones de euros semanales, generando incertidumbre sobre la sostenibilidad fiscal del país. Además, la amenaza sobre el sistema de pensiones se agrava ante un escenario demográfico de envejecimiento y mayores gastos públicos, según el último informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF).

En el mercado laboral, las cifras oficiales reflejan una mejora en la creación de empleo, pero esta se sostiene en gran parte gracias al aumento del empleo público y a contratos temporales o a tiempo parcial con baja calidad y estabilidad. Actualmente, se firman cerca de 26 contratos por cada empleo fijo creado, y más de la mitad de los nuevos puestos son de carácter parcial o discontinuo. España sigue siendo uno de los países europeos con mayor tasa de paro y desempleo juvenil.

Los salarios nominales han experimentado incrementos, pero la inflación acumulada en los últimos años ha erosionado el poder adquisitivo real, afectando a la mayoría de los hogares. Un estudio reciente del Instituto Juan de Mariana asegura que el 98% de las familias ha perdido capacidad de compra y que la mitad enfrenta dificultades para cubrir sus gastos mensuales. Esto se refleja en los crecientes índices de pobreza y en el acceso limitado a una vivienda digna.

En cuanto a la vivienda, a pesar del desembolso de fondos estatales y europeos, no se ha registrado la construcción de nuevas viviendas en la magnitud necesaria. El Banco de España estima que sería preciso edificar alrededor de 900.000 unidades al año para satisfacer la demanda, algo que no se ha logrado durante este período. La gestión ineficiente y el mal uso de los fondos europeos representan un obstáculo adicional para resolver esta crisis habitacional.

Este escenario evidencia una marcada discrepancia entre los indicadores macroeconómicos positivos que resalta el Gobierno y la percepción generalizada de empeoramiento en la economía doméstica y las expectativas futuras de millones de españoles.