El sur de España y Portugal enfrentan temperaturas récord que podrían alcanzar los 43 ºC en los próximos días, intensificando una ola de calor que ya ha afectado gravemente a diversas regiones europeas. Esta situación llega tras dos olas de calor recientes y una prolongada cúpula térmica que marcó un junio excepcionalmente caluroso.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que Europa debe prepararse para semanas aún más letales debido a estas condiciones extremas, que han sobrecargado infraestructuras y sistemas de salud, como ocurrió en Francia. La ola de calor de finales de junio fue la más intensa registrada en Europa, causando interrupciones eléctricas y daños en estructuras, además de saturar los servicios sanitarios.
La OMS señaló que los países que cuentan con planes de acción específicos para enfrentar el calor y proteger la salud pública lograron gestionar mejor la crisis, aunque menos de la mitad de los países europeos disponen de dichos protocolos. Esto representa un riesgo adicional para grupos vulnerables, incluidos los mayores en residencias, las personas sin hogar y quienes se encuentran aislados, que no están recibiendo la atención adecuada.
Ante esta emergencia climática, expertos llaman a mejorar la preparación y respuesta a nivel comunitario, especialmente para los colectivos más expuestos a los efectos adversos del calor. Las olas de calor extremas constituyen un desafío creciente en Europa y obligan a implementar medidas preventivas con urgencia para evitar mayores daños en la salud pública.
