La Organización Mundial de la Salud (OMS) activó la alerta máxima para la epidemia de ébola provocada por la cepa Bundibugyo en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda, calificándola como Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII). Esta decisión, que no equivale a declarar una pandemia, tomó en cuenta la consulta con los gobiernos involucrados y la evaluación de datos científicos recientes. El director general Tedros Adhanom Ghebreyesus destacó el compromiso de ambos países para implementar medidas urgentes que contengan el brote.
El foco principal del brote se encuentra en la provincia de Ituri, RDC, donde se confirmaron ocho casos y existen múltiples sospechosos. Además, en Uganda se reportaron casos sin vínculo claro en Kampala y uno en Kinshasa, lo que genera preocupación por una posible propagación más amplia de la enfermedad. La alta tasa de positividad en muestras iniciales y la detección en centros urbanos clave apuntan a un brote potencialmente mayor del que actualmente se monitoriza.
Este brote se complica por la inexistencia de tratamientos y vacunas aprobados contra esta variedad en particular, la cepa Bundibugyo, a diferencia de otras formas de ébola para las cuales se han desarrollado fármacos y vacunas específicas. Por lo tanto, la OMS ha solicitado la activación inmediata de los mecanismos de emergencia nacionales en los países afectados. Entre las medidas prioritarias se encuentra el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica y la capacidad diagnóstica, la implementación de protocolos estrictos de prevención de infecciones en centros de salud y la instalación de unidades especializadas para el aislamiento y cuidado de pacientes.
Además de los esfuerzos nacionales, la OMS pidió coordinación internacional para controlar la expansión del virus, haciendo un llamamiento a la comunidad regional para evitar el cierre de fronteras o la imposición de restricciones de viaje y comercio, ya que esas medidas podrían entorpecer la respuesta sanitaria. Como alternativa, recomendó establecer controles sanitarios en puntos de entrada, fomentar la participación comunitaria para reportar posibles casos, asegurar prácticas seguras en funerales y capacitar al personal de salud para enfrentar el brote.
Finalmente, la OMS enfatizó la importancia de notificar cualquier nuevo caso sospechoso de inmediato para facilitar un tratamiento oportuno y evitar contagios. La situación mantiene alerta a los sistemas de salud de la región ante un escenario de riesgo elevado por la movilidad de la población, la inseguridad en algunas zonas y la existencia de centros médicos informales que dificultan el control sanitario.
