El Parlamento Europeo autorizó la extensión hasta 2028 de una norma que permite a empresas como Meta, Google y Microsoft rastrear voluntariamente las conversaciones privadas de sus usuarios en busca de material relacionado con abuso sexual infantil. A pesar de que más parlamentarios votaron en contra que a favor, la medida continúa vigente al no alcanzarse la mayoría absoluta necesaria para bloquearla.
Esta prórroga corresponde a la llamada "excepción ePrivacy", una disposición temporal que autoriza, pero no obliga, a escanear chats, correos electrónicos y redes sociales para detectar contenido previamente identificado como abusivo. La norma, originalmente aprobada en 2021, había expirado a principios de abril tras un rechazo en el Parlamento, pero fue reactivada mediante un procedimiento de urgencia impulsado por el Partido Popular Europeo, la presidenta del Parlamento y varios gobiernos nacionales.
El resultado de la votación evidenció que, si bien la mayoría de los eurodiputados optó por rechazar la prórroga, no se alcanzó el umbral de 361 votos contra el texto, requisito indispensable para tumbarlo en esta segunda lectura. Por ello, la iniciativa salió adelante por defecto, manteniendo su vigencia hasta abril de 2028.
Antes de la decisión final, los eurodiputados aprobaron dos enmiendas significativas que excluyen expresamente la vigilancia en servicios con cifrado de extremo a extremo, como WhatsApp y Signal, lo que limita el alcance de la norma en cuanto a la privacidad de estas plataformas.
En el contexto parlamentario, varios miembros del grupo socialdemócrata respaldaron las restricciones sobre el alcance del rastreo, aunque paradójicamente este mismo grupo facilitó previamente el procedimiento de urgencia que permitió la reanudación de la norma. Por su parte, la Comisión Europea ejerció presión para evitar un vacío legal, destacando la necesidad de herramientas para proteger a menores en línea.
La decisión genera un debate intenso sobre el equilibrio entre la protección infantil y la privacidad de los usuarios, en un momento en que la vigilancia digital se cierra paso en servicios muy utilizados, pero se mantiene en otros canales con menos protección criptográfica.
