Los pasajeros del crucero Hondius, donde se detectó un brote de hantavirus, comenzaron su cuarentena en un hospital militar de Madrid tras ser evacuados. Entre ellos se encuentran cinco personas de Cataluña que ya desembarcaron en las Islas Canarias antes de ser trasladados para su aislamiento. Dos viajeros más, uno estadounidense y otra francesa, confirmaron recientemente su diagnóstico positivo por hantavirus.
Por otro lado, una catalana aislada en el Hospital Clínic de Barcelona tras haber estado en contacto en un vuelo con la tripulante holandesa fallecida en Sudáfrica resultó negativa en la prueba PCR. La cepa detectada en el crucero corresponde a una variante poco común del virus, conocida como la cepa andina, que se diferencia de la asiática y tiene la particularidad de poder transmitirse de persona a persona, además de un período de incubación que puede durar hasta seis semanas.
El hantavirus es una enfermedad infrecuente, transmitida principalmente por roedores, cuyos síntomas son similares a los de la gripe común. Enric Ollé, veterinario e investigador de la Universidad Rovira i Virgili, insistió en la necesidad de mantener la calma al señalar que por ahora no hay indicios de que el virus haya mutado de manera que eleve el riesgo epidemiológico. Los pacientes españoles cumplen la cuarentena en una planta aislada del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, bajo vigilancia médica estricta para evitar cualquier contagio.
