En un solo mes, las plataformas de vehículos de transporte con conductor (VTC) lograron activar 174 nuevas licencias en la Comunitat Valenciana, justo antes de la entrada en vigor de la moratoria decretada por el Consell. Este aumento acelerado refleja la tensión creciente entre los conductores de taxi y las empresas como Uber y Cabify.

Según registros oficiales del Ministerio de Transportes, a mediados de mayo, la región contaba con 1.871 licencias VTC activas, que para junio habían aumentado a 2.045. Este salto se concentró principalmente en la provincia de Valencia, que añadió 101 autorizaciones, mientras Alicante incorporó 70 más y Castellón 3. Este incremento en menos de un mes destaca por su rapidez y relevancia ante las nuevas regulaciones.

Ante esta situación, el Consell decidió suspender la concesión de cerca de 4.000 licencias VTC que estaban pendientes de aprobación. Esta congelación estará vigente hasta que se elabore un informe técnico que determine la proporción adecuada entre taxis y VTC, conforme al Decreto ley 5/2026, que modifica la normativa existente sobre servicios públicos de transporte con conductor en la Comunitat Valenciana.

El sector del taxi, que actualmente cuenta con 4.725 licencias en la región, considera que la disparidad entre licencias VTC y de taxi no respeta la proporción legal establecida de una VTC por cada 30 taxis. Los representantes de taxi alertan que el crecimiento rápido y descontrolado de las VTC pone en riesgo la viabilidad de su actividad.

Por su parte, las patronales que agrupan a las empresas de VTC denuncian que la medida de congelación representa un atentado contra la seguridad jurídica y un incumplimiento del derecho europeo. Estas organizaciones estudian recurrir ante las autoridades comunitarias, argumentando que la suspensión prolongada genera incertidumbre en el sector sin ofrecer soluciones definitivas.