La formación teórica en gestión sanitaria ha avanzado con la incorporación de programas universitarios acreditados, pero para Sedisa resulta insuficiente sin una formación práctica en entornos reales. Expertos de la Sociedad Española de Directivos de la Salud plantean que la profesionalización de los directivos debe apoyarse en prácticas hospitalarias y sistemas de mentorización que acerquen a los alumnos a los retos diarios de la gestión sanitaria.

El Consejo Asesor de Sedisa impulsa la instauración de ciclos prácticos donde los futuros gerentes trabajen codo a codo con gestores en activo, enfrentándose a problemas reales y aprendiendo de los aciertos y errores del día a día. Este modelo se complementaría con la mentorización, que incluye acompañamiento directo al gestor y análisis de casos prácticos, para evitar la pérdida del talento experimentado y garantizar una transmisión efectiva del conocimiento.

Además, se propone recuperar las estancias en hospitales para que los alumnos se integren plenamente en la actividad de los directivos y entiendan la complejidad de la gestión sanitaria desde dentro. Este planteamiento responde a la necesidad de superar un modelo formativo hasta ahora excesivamente teórico y alejado de la realidad práctica de los centros de salud.

El Consejo también denuncia la persistente opacidad en la gestión hospitalaria. Asegura que muchas organizaciones mantienen estructuras poco transparentes, lo que dificulta el análisis sistemático de resultados y la publicación de datos accesibles para la sociedad. Según los expertos, la falta de transparencia limita el derecho de los pacientes a elegir centros sanitarios adecuados y frena la competencia libre entre hospitales.

En este sentido, Sedisa critica que las bases de datos ministeriales operan con información anonimizada y cerrada, lo que impide que los datos sirvan como herramienta útil para mejorar la gestión y orientar a los ciudadanos.

La institución también advierte sobre los riesgos de una gestión sanitaria apoyada exclusivamente en la inteligencia artificial y los datos. Según sus representantes, debe buscarse un equilibrio entre la tecnología y el enfoque humanista, un concepto que denominan “humanismo tecnológico”, para que la gestión sanitaria conserve un trato centrado en las personas y no solo en algoritmos.