Un masivo grupo de manifestantes se reunió en la Plaza del Azoguejo para reclamar el acceso a una vivienda digna y asequible, alineándose con más de cincuenta ciudades españolas que simultáneamente protestaron por las mismas demandas. La convocatoria, liderada por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Segovia, resaltó la necesidad de que los precios de alquiler reflejen los salarios reales de la población.

Durante la protesta, que comenzó con discursos desde megafonía, se apuntó directamente a los rentistas y fondos de inversión como principales responsables del encarecimiento de la vivienda. También se reclamó la responsabilidad del Gobierno por mantener una situación que incrementa los desahucios y deja a miles sin acceso a un hogar adecuado.

Los manifestantes recorrieron la Calle Real portando pancartas con mensajes contundentes como «Organizar, luchar, ganar. Hacia la huelga de alquileres» y «Rentistas culpables, Congreso responsable». Además, mostraron carteles caseros con consignas contra la especulación, mientras cargaban cajas de cartón que simbolizaban mudanzas forzadas por desalojos.

Las consignas coreadas a lo largo del trayecto expusieron demandas claras: «Tenemos derecho a agua, luz y techo», «Gente sin casas y casas sin gente» y críticas al impuesto de patrimonio inmobiliario (IE). La reacción del público en la vía pública fue mixta, con algunos espectadores que mostraron apoyo y otros indiferencia, mientras que algunas personas se unieron espontáneamente a la manifestación.

Al llegar a la Plaza Mayor, los manifestantes rodearon el templete central y reforzaron sus mensajes con cánticos y pancartas. Se hizo hincapié especialmente en el papel del Ayuntamiento y su alcalde, señalados como parte del problema por su condición de propietarios inmobiliarios. La protesta buscó visibilizar que la crisis de la vivienda no es solo un problema individual sino una cuestión estructural vinculada a la especulación y la falta de regulación.