Vicent Grimalt, del PSPV, puso fin a su mandato como alcalde de Dénia después de once años en el cargo y tres mandatos consecutivos. Su renuncia, que se hizo efectiva en un pleno cargado de emoción y sin conflictos, abre paso a Rafa Carrió, de Compromís, quien devolverá la alcaldía a los valencianistas tras casi tres décadas. Este cambio también romperá la alternancia repetida entre el PP y los socialistas en la ciudad.
En su discurso de despedida, Grimalt recordó sus raíces familiares y políticas como parte de una tradición socialista que comenzó con su abuelo y continuó con su padre. Calificó su tiempo al frente del Ayuntamiento como una etapa intensa y valiosa, subrayando que, aunque no es amigo de la nostalgia, sí valora la memoria. Destacó la importancia de la estima y el compromiso personal con Dénia, ciudad que definió como un «latido» y una «pasión» para él.
Durante su gestión, Grimalt impulsó una profunda transformación urbana que enfocó la ciudad hacia las personas, no hacia los coches. A pesar de enfrentarse a resistencias iniciales, logró peatonalizar el centro histórico, incluyendo la calle Marqués de Campo y diversas plazas emblemáticas como Arxiduc Carles, Glorieta, Valgamedios y María Hervás. Esta apuesta por la movilidad sostenible y la recuperación de espacios públicos constituyó uno de los legados más visibles de su administración.
También subrayó los avances en materia urbanística con la aprobación de un nuevo plan general estructural que protegió el territorio local, una tarea que definió como un reto necesario. En paralelo, Grimalt destacó el impulso recibido en el ámbito cultural, con la apertura de la biblioteca Juan Chabás, el Museu de la Mar y un nuevo museo arqueológico, así como importantes inversiones en infraestructuras que completan la transformación de Dénia.
El traspaso acordado dentro del pacto de gobierno estipulaba que Rafa Carrió asumiera la alcaldía tras la marcha de Grimalt, dando paso a una etapa encabezada por Compromís tras 27 años fuera del máximo cargo municipal. El pleno de despedida transcurrió en un ambiente cordial y respetuoso, sin enfrentamientos. Incluso, debido a una avería del aire acondicionado, los asistentes usaron abanicos, simbolizando la amabilidad de la jornada y el respaldo hacia el exalcalde, quien recibió aplausos, abrazos y emocionadas despedidas.
Grimalt recordó que su salto a la política fue posible gracias a Paqui Viciano, quien inició la transformación de la ciudad a través de la peatonalización de plazas en barrios históricos como Baix la Mar. Para él, este legado de humanizar y recuperar los espacios públicos es una prioridad que deberán mantener las futuras administraciones para mejorar la calidad de vida de los vecinos.
